Los profesionales lanzan sus redes al networking
Durante los últimos tiempos, el fenómeno networking ha permitido múltiples ventajas a las empresas, a saber: la publicidad y promoción personal y colectiva, la búsqueda de socios, colaboradores e inversores para nuestros proyectos y, en definitiva, el conocimiento más profundo de nuestra realidad sectorial y el contexto en el que se desarrolla nuestra empresa. Todo ello gracias a estas nuevas redes de contactos entre profesionales, virtuales primero, tal vez reales después.
Las nuevas tecnologías arrastran consigo a todas las facetas del mundo empresarial, desde las rutinas productivas hasta las relaciones entre profesionales de cualquier ámbito o sector. A las tradicionales reuniones de empresarios, los congresos y seminarios, colegios profesionales y escuelas de negocio, incluso las reuniones informales, les complementan ahora unos lazos de relación mucho más rápidos, cómodos y, por qué no decirlo, anónimos. Una red de contactos virtual entre profesionales, una comunidad de individuos y empresas cuyo nexo de unión son intereses y objetivos empresariales comunes. De esta manera se abre una gran puerta a otra forma de comunicación, aquella que nos permite promocionar nuestro negocio, conocer otras opiniones, aprender de ellas o rebatirlas, establecer asociaciones, encontrar inversores, y un largo etcétera. Una comunidad no presencial que permite el flujo de información y contactos entre profesionales que comparten intereses. Nos encontramos ante un fenómeno innovador que permite, bien empleado, mejorar nuestro negocio.
El éxito de esta nueva concepción de las relaciones profesionales online tiene un sentido si la planteamos desde una perspectiva tradicional: cuando deseamos contactar con personas que no conocemos acudimos en ayuda de nuestros conocidos, quienes darán referencias de nosotros y facilitarán el encuentro. Esto justifica la importancia de disponer y mantener una buena red de contacto. De esta manera, y mediante el networking tenemos la posibilidad de contactar con posibles clientes, emprendedores, directivos, expertos, consultores y otros profesionales.
Sin embargo su uso requiere una serie de conocimientos para sacar el mayor partido al fenómeno “networking”. En primer lugar, debemos posicionarnos dentro de este espacio virtual. Esto implica desarrollar una identidad digital reconocida y claramente identificable. Entre los datos que no debemos dejar de señalar se encuentran los tradicionales “quienes somos”, nuestra experiencia, que ofrecemos y que necesitamos. La inclusión de un amplio currículo formativo y profesional acrecienta las posibilidades de “encontrar” contactos de nuestro interés. La inserción de términos claves en la definición de nuestro perfil permitirá nuestro mayor reconocimiento en los buscadores. Es más, si nuestro afán de reconocimiento es internacional deberemos posicionarnos en los máximos buscadores posibles mediante el empleo de diversos idiomas. Y no olvidemos la imagen, cuya máxima expresión es la foto. Un perfil con foto obtiene el triple de visitas que uno que carece de él. Comprobado.
Una vez posicionado, las redes networking garantizan un alto índice de seriedad y profesionalidad. Puedes aceptar, tan sólo, las invitaciones de aquellos contactos que ofrecen totales garantías a tus intereses. En ocasiones resulta “rentable” una agenda de contactos no excesivamente amplia pero de autentica confianza. O lo que es lo mismo, fidelizar los que tenemos antes que lanzarse a la confección de una indiscriminada agenda.
Además existen otros consejos para una “vida sana” en el mundo networking. Uno de ellos indica que, entre la gran cantidad de redes sociales existentes, debemos remitirnos a aquellas que se ajusten a nuestras necesidades. La diversificación no suele ser buena compañera y puede resultar interesante focalizar nuestra atención sobre dos o tres portales, evitando los gratuitos.
Una vez encontrado nuestro espacio debemos mostrar una actitud activa, como si de la vida real se tratase, pues la pasividad en estas redes lleva al olvido. Por ello debemos participar en foros de opinión, renovar nuestro perfil y blog y dejar constancia de todos aquellos datos que mejoren la calidad de nuestra imagen y posicionamiento.
El empleo de estos portales es realmente sencillo. Tras el registro e ingreso en el mismo, el usuario puede establecer a agregar a sus conocidos y estos forman parte de su propio perfil. Pero a su vez esos contactos pueden disponer de otros que sean de nuestro interés. Y al mismo tiempo que visibilizamos cientos de perfiles interesantes para nuestro negocio nosotros también estamos expuestos en este gran escaparate interactivo.
El fenómeno networking sigue su expansión. Los países más activo en participación networking son Alemania, Reino Unido, Francia y Estados Unidos. Mientras, en España todavía es una práctica en desarrollo, pero con grandes posibilidades dado el potencial del empleo del castellano como cuarta lengua más hablada en el mundo. Quizá la razón de nuestra lenta consolidación en networking se debe a factores culturales tales como las reticencias del empresario español a compartir sus fuentes, tal vez por desconfianzas o desconocimiento de las posibilidades reales de estas redes.
Concluimos que el networking nace de la necesidad del ser humano de relacionarse y permite la creación, gestión y mantenimiento de una red de contactos profesionales, mediante la cual el profesional y su empresa resulta ser el activo más importante. Los más osados llegan, incluso, a catalogar el fenómeno como una filosofía de vida: la de la transmisión de información, conocimientos, contactos. Una forma nueva de crear puentes entre las personas y establecer relaciones de colaboración. La interdependencia no solo personal, sino también en los negocios. Quizá, tras ese perfil en la pantalla se esconde nuestro próximo socio inversor.
La verdad es que estas redes virtuales son una forma muy efectiva de posicionarse en nuestro sector profesional, estableciendo lazos que pueden llegar a fructificar en negocios muy interesantes. Sin embargo no podemos obviar su componente anónimo y la despersonalización en las relaciones que acarrea la invasión de las nuevas tecnologías.
Es cierto que este tipo de redes hacen que las relaciones sean más impersonales, pero estamos hablando de negocios, existe un interes puramente interesado en el establecimiento de contactos en la red, así que, mientras consigamos nuestros propositos ¿que más da? NO debe usarse esto para hacer amigos sino para posicionarnos en nuestro sector y conocer gente que pueda ayudarnos…
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