¿Está la innovación de tu empresa orientada al mercado?

Tenemos ya superado ese concepto reduccionista de innovación vinculada al proceso de Investigación y Desarrollo y la fórmula demasiado simplista de I+D+i. De esta forma, la I+D sería dinero convertido en conocimiento y la innovación es conocimiento convertido en dinero (negocio), pero no es cierto que el único conocimiento convertible en negocio sea el proveniente de la I+D. Hay mucho conocimiento de mercado, de procesos, de clientes,… que es fácilmente convertible en innovación, especialmente en las pequeñas empresas. Esa es la verdadera estrategia de innovación orientada a mercado.

Como siempre en la pyme, vuelve a ser necesario romper viejos paradigmas de que la innovación es inherente a las grandes empresas. Precisamente, cuanto más pequeño, ágil y especializada es una empresa, más capacidad tienes de aprovechar las oportunidades de la innovación. Especialmente cuando estamos hablando de innovación de mercado, de innovación en marketing, de innovación en la manera de ver y acometer el mercado. Y ahí radica la clave del éxito: identificar las necesidades de crecimiento antes que nadie.

Frente a las grandes empresas y multinacionales, la pyme tiene mayor agilidad operativa en cuanto a innovación, pese a su lógica menor capacidad de recursos. La pequeña o mediana empresa suele estar más especializada, lo  que le permite una mejor capacidad creativa e innovadora, encontrando un target definido y focalizándose hacia un segmento que conoce y del cual se impregna constantemente, especialmente desde la dirección. Además, tiene mayor capacidad de maniobra para adoptar cambios e innovaciones. Sin embargo, también se encuentra con muchos obstáculos para la obtención de recursos financieros. Por ello es imprescindible desarrollar la creatividad y la imaginación, el aprovechamiento del talento, la creación de una cultura corporativa y unos determinados valores que permitan la constante innovación en la empresa como una variable estratégica del modelo de negocio.

Por ello, las pymes, aprovechando esa característica estructural, deben dominar los ciclos de innovación que les permitan definir sus oportunidades respecto a clientes, respecto a la mejora de sus productos y, especialmente, sobreponerse a la predictibilidad de los productos respecto a sus competidores. Para ello la investigación y el desarrollo resultan básicos. Los métodos tradicionales se hallan sumamente generalizados y los estudios de mercado siempre acaban arrojando resultados similares, que se traducen en una homogeneidad productiva y descartan posibilidades de innovación que impulsen su oferta y competitividad.

Debemos impregnar toda la organización de visión estratégica de mercado, especialmente  la gente que está en contacto con el cliente, iniciar este proceso estableciendo unos parámetros de comportamiento de dicho mercado o sector. De esta manera, cuando se produzca una variación en dichos indicadores, podremos detectar los cambios que se producen y adaptarnos o posicionarnos ante los mismos, definiendo si son susceptibles de oportunidad para nuestra organización. De hecho, disponemos de una gran cantidad de datos que debemos transformar en información que sea útil para nuestro negocio y analizar el contexto para poder detectar las oportunidades y liderar cualquier cambio que se esté produciendo. Debemos poner en marcha sistemas de información de mercado que permitan a la empresa reaccionar ante pequeños cambios de mercado. Son sistemas de alerta competitiva e inteligencia de mercado.

Todo ello se resume en que una atención constante y rigurosa a nuestro entorno es decisiva. Las circunstancias y condiciones que nos rodean son dinámicas y sufren constantes cambios, y esto exige una constante adaptación. Y ser consciente de nuestros recursos y limitaciones para establecer las pautas de la estrategia que hemos de establecer. No debemos olvidar definir nuestras actuaciones respecto a productos y servicios, el perfil de nuestro target, así como nuestra amplitud de parcelas de actuación y su rentabilidad.

Hay que innovar en la forma de ver el mercado, las distintas tipologías de clientes, roles, estilos de vida, tendencias de cambio… las nuevas oportunidades de mercado ya están en él, solamente es saber mirar con otros ojos, innovando, para verlas antes que los otros…. Esa innovación no está en el tamaño de las empresas, sino en la visión de quien las dirige.

Tomás Guillén, Director de Grupo Ifedes

Fuente: “Pensar Estratégicamente”, Blog de Tomás Guillén  

 

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